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jueves, 6 de agosto de 2020

Título: Jesús purifica el templo.

Pasaje: Juan 2:13-22
Título: Jesús purifica el templo.

¿Cómo puedo ser purificado? La pureza es la cualidad de aquellos que no se han contaminado. Pero, vivimos en un mundo donde predomina la contaminación en todos los sentidos, no solo nos referimos al medioambiente natural, sino, que también incluimos todo lo que nos rodea y que  de alguna manera entra a nuestra alma, mente y corazón.

Jesús purifica el templo.

En este mundo contaminado en que vivimos, somos propensos a ensuciarnos los pies al pasar por caminos lodosos, algunas de las formas en que la contaminación entra a nuestro interior es a través de lo que vemos, oímos, palpamos, hablamos, pensamos, deseamos y creemos. Y frente a todo eso, el deseo de Dios es que seamos puros y nos limpiemos de toda contaminación. La gran pregunta es: ¿Cómo puedo ser purificado? ¿Cómo puedo ser limpio de toda maldad? En el estudio de hoy, veremos cómo esto es posible a través de Jesús.

Después, de convertir el agua en vino en Caná de Galilea, Jesús se dirigió junto a su madre, hermanos y discípulos, a Capernaum, y estuvieron allí no muchos días, porque estaba cerca la pascua de los judíos; y durante la pascua todos los judíos debían dirigirse al templo y ofrecer sacrificios. Jesús, como todo judío, también se dirigió hacia el templo de Jerusalén para celebrar la pascua.

Ahora bien, quizás te estés preguntando ¿Qué es la pascua? ¿Qué significa? ¿Por qué era tan importante para los judíos? Necesitamos responder estas preguntas para poder comprender lo que Jesús quería enseñar en este pasaje.

La pascua era una fiesta solemne de los judíos, que se celebraba todos los años el día diez del primer mes del año hebreo. En conmemoración del día en que Jehová libró a los primogénitos de Israel, cuando estos obedecieron el mandato de Dios de marcar los dinteles de sus puertas con la sangre de un cordero. Esta fiesta debía recordar a Israel, las obras que Dios hizo por amor a su pueblo.

Por otro lado, en el templo se solía presentar ofrendas y sacrificios de animales, para expiar al pueblo de sus pecados. Dependiendo del tipo de pecado y de la condición económica del pueblo, se podía presentar bueyes, ovejas o palomas para ser sacrificado por los pecados de las personas.


El propósito de este ritual consistía, en que las personas tomaran conciencia y reconocieran que un animal inocente iba a ser sacrificado por la persona que había pecado. Esto debía llevarle a reconocer su condición de pecador, reconociendo que quien debía morir no era el animal, sino la persona. La persona debía sentir pesar por el mal que había hecho y arrepentirse, para que otro animal inocente no muriera en lugar de él.

Como habían judíos que venían desde lugares muy lejanos, se hacía muy difícil la tarea de trasladar a los animales desde las tierras donde residían, así que con el paso del tiempo, se comenzó a vender los animales en el templo, para aquellos que venían de lejos. Esto trajo como consecuencia una insensibilidad, tanto en el que ofrecía el sacrificio, como los que negociaban con éste. Los sacrificios se convirtieron en algo externo, material, algo que cualquiera con dinero podía comprar, la persona no lograba sensibilizarse ante el sufrimiento del animal, y le era muy difícil relacionar que una vida inocente iba a terminar por su culpa.

Por otro lado, encontramos a los cambistas,  quienes cambiaban las divisas por una moneda aceptable. Como los cambistas tenían el monopolio del mercado, cobraban una tasa exorbitante por sus servicios. Lo que había comenzado como un servicio a los peregrinos, se había degenerado, en explotación y usura. El templo de Dios se había vuelto una “cueva de ladrones”.

Estaba cerca la pascua de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y los cambistas sentados. (Juan 2:13-14).

Este es el escenario con que se encuentra Jesús cuando visita el templo, una adoración corrupta, y con personas que se aprovechan de forma inhumana de las vulnerabilidades económicas, sociales, y geográficas de otros.


Esto provocó en Jesús una profunda indignación frente a la injusticia y la corrupción que se estaba practicando en un lugar que se suponía debía ser para adorar a Dios. Esta es una de las razones por la que Jesús reacciona de la siguiente forma:

Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo: a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. (Juan 2:15-16).

Quisiera que profundicemos en estas últimas palabras de Jesús porque expresan una verdad profunda acerca de su identidad. ¿Qué verdad está expresando Jesús acerca de si mismo?


Era sabido, que el templo era un lugar dedicado para adorar a Dios; en este lugar moraba la presencia de Dios, y eventualmente se manifestaba, por lo que el templo era la casa de Dios; y los judíos sabían esto. Pero, ¿Qué es lo que realmente llama la atención?

Qué Jesús está afirmando que Dios es su Padre, esta es una verdad profunda, que Jesús estaba revelando acerca de su identidad. Y como todo lo del Padre es del Hijo, la casa del Padre, también es la casa del Hijo.

Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. (Juan 2:17).

Los discípulos de Jesús que también estaban con él, no podían entender o procesar en sus mentes y corazones la profunda verdad de que Dios tuviera un hijo, de hecho para cualquier persona en aquel tiempo, esta verdad le sonaría descabellada,  inconcebible, y no fue hasta mucho tiempo después de conocer más a Jesús que los discípulos pudieron asimilar que Jesús era el hijo de Dios, y entender que realmente Jesús estaba cumpliendo una profecía escrita en Salmos 69:9

Este pasaje, que les recordó a los discípulos la razón por la cual Jesús estaba reaccionando de esta forma, expresa una segunda verdad, que podría ser difícil de entender, por lo cual se hace necesario que lo abordemos.

Hagamos un análisis de esta frase: “El celo de tu casa me consume”.

¿Cuál es la segunda verdad? Que Dios es celoso.  Es probable que hasta este momento te sientas algo confundido, porque como probablemente habrás visto en la misma Biblia se condenan los celos, como obras de la carne. Y es posible que te suene algo contradictorio y te lleve hacerte alguna de estas preguntas: “Si los celos son malos y Jesús sintió celos, entonces ¿Habrá pecado Jesús?” o si Jesús sentía celos, y sabemos que Jesús nunca pecó, entonces ¿Está bien sentir celos?

Es muy importante responder a estas preguntas, porque muchas personas toman este pasaje, y lo sacan de contexto para sostener una de estas dos afirmaciones:

  1.        Que Jesús pecó al enojarse y sentir celos.
  2.          Que está aprobado por Dios enojarse y sentir celos, porque “Jesús lo sintió”.

Ambas afirmaciones son incorrectas, Jesús nunca pecó, y la Palabra de Dios reprueba los celos. Entonces, ¿Cómo resolvemos este enigma? La misma palabra de Dios nos da la respuesta.

Existe una gran diferencia entre lo que siente el hombre, y lo que siente Dios. Cuando Dios creó al hombre lo hizo bueno, a su imagen y semejanza, por lo que como Dios era justo, el hombre también era justo, como Dios era bueno el hombre también era bueno, el hombre heredó de Dios incluso la capacidad de amar. Pero, el pecado distorsionó la imagen de Dios en el hombre, y como consecuencia también se distorsionaron todas las expresiones del hombre y sus relaciones.

De allí, que encontramos pasajes como Santiago 1:20 “Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. El pecado, ha hecho que el hombre en lugar  de justicia, sienta mas bien venganza impulsada por el rencor. Esto mismo ocurre con varios atributos de Dios que realmente son buenos, pero, que se han pervertido en el corazón del hombre.  Por lo cual esto nos lleva a afirmar que existe una gran diferencia entre el amor de Dios y el amor del hombre, la justicia de Dios y la justicia del hombre.

Aplicando este principio a la verdad acerca de que Jesús sintió celos, llegamos a la conclusión de que existe una gran diferencia entre el celo que experimentó Jesús y el celo que puede a llegar a experimentar el hombre por motivos egoístas.

El celo que Jesús sintió fue un Celo Bueno, un Celo de Dios, un Celo Santo. (2 Corintios 11:2 y Gálatas 4:17-18).

Jesús, sentía un profundo celo por la casa de su Padre, y sintió enojo con aquellos que reemplazaron la adoración y el arrepentimiento por medio del sacrificio, para evitar la vergüenza, y la culpa del pecado, intentando comprar el perdón con dinero.  Estas son algunas de las razones por las cuales, Jesús echó fuera a todos los que corrompían la adoración en el templo.

 “Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?  Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. (Juan 2:18-19).

Los judíos entendían claramente las insinuaciones de Jesús, ellos sabían que el templo era conocido como la casa de Dios, y al escuchar a Jesús decir: “No hagáis de  la casa de mi Padre…” ellos entendían que Jesús estaba insinuando que Dios era su Padre, y que él estaba insinuando que tenía autoridad para hacer todo lo que hacía, por lo que ellos le piden una señal, para que el demuestre sus afirmaciones.

Entonces, Jesús les respondió “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” Entonces: Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

¿Cómo Jesús iba construir en tres días un templo que a una multitud de personas le había costado cuarenta y seis años? Aquí encontramos la tercera y última verdad de este estudio:

Más él hablaba del templo de su cuerpo.” (Juan 2:21).

El templo es la morada del Espíritu de Dios, en el cuerpo de Jesús moraba el Espíritu de Dios, por lo tanto su cuerpo físico era el templo de Dios, Jesús estaba diciendo que su cuerpo era el templo del Espíritu de Dios, y que la señal que él les daría es que si destruyen su cuerpo en tres días él lo levantaría.

“Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho”. (Juan 2:22).


Jesús, nos dio una señal a todos de que él era el hijo de Dios, cuando resucitó al tercer día de entre los muertos. La Biblia afirma en varios pasajes que los que hemos recibido a Jesús en nuestro corazón, recibimos a su Espíritu Santo en nuestro cuerpo, por lo cual se dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Por lo tanto, el mismo celo que Jesús sentía por la casa de su Padre, ese mismo Celo Santo lo siente por ti. Y él no va a permitir que nadie profane tu cuerpo, porque tu cuerpo no es tuyo, es la morada de Dios que él creo, y que a la vez compró con su vida a precio de sangre.

Dios es Santo, y el lugar donde él habita también lo es. Y si Él habita en tu cuerpo, él va a purificar y santificar tu cuerpo, tu alma y tu espíritu.

El Celo Santo de Dios lo va a llevar  a purificar tu cuerpo, esto implica que él  va a tener que destruir y deshacer todas las obras del diablo, del mundo y de la carne en tu vida, para poder levantarte, y hacer cosas nuevas en ti.

Por supuesto, esto va a causarte dolor, pero, será un dolor necesario, no debes oponerte, ni resistirte, y mucho menos, corromper tu cuerpo con impurezas, porque Dios destruirá a quien destruye su templo que eres tú, y aunque tu alma se salve, te destruirá a ti mismo, si persistes en profanar tu cuerpo con impurezas.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 corintio 3:17-18).

Piensa en esto: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

Dios no quiere destruirte, él realmente quiere perdonarte y limpiarte de toda maldad, porque él es fiel y justo, Pero, es necesario que antes, tú le entregues tu vida a Dios, y te arrepientas confesando tus pecados.

Esto nos enseña acerca de Jesús:

  •          Que Jesús es el Hijo de Dios.
  •          Que Jesús siente un celo santo por su Padre y por su pueblo.
  •          Que Jesús quiere y tiene el poder para purificarte.

Para reflexionar y meditar:

  •    ¿Has estado destruyendo tu cuerpo? ¿Has estado contaminando tu cuerpo con impurezas?
  •      Existen muchas clases de impurezas que contaminan tu cuerpo, por ejemplo: ¿Has estado contaminándote con alguna de estas: Adulterio (Infidelidad, deslealtad, a tu esposo/a), fornicación (deseos, pensamientos o relaciones sexuales sin estar casado, incluyendo el consumo de pornografía y la masturbación), inmundicia, lascivia (pasiones desordenadas, inmoralidad sexual, malos deseos, homosexualismo), idolatría (algo que ocupa el lugar de Dios en tu vida), hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones(Excesivos desacuerdos), herejías (creencias contrarias a Dios), envidia, homicidios, borracheras, orgías, o cosas semejantes a éstas?
  •          De todas éstas, debes poner una especial atención en la siguiente: la fornicación y toda clase de inmoralidad sexual: Huíd de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. (1 Corintios 6:18).


lunes, 22 de junio de 2020

Las bodas de Caná.

Pasaje: Juan 2:1-12.
Título: Las bodas de Caná.

¿Cómo es tu relación con Dios? ¿Cómo concibes a Jesús en tu mente? En el estudio de hoy, tendrás una cosmovisión diferente acerca de quien fue Jesús como persona, te invito a que me acompañes en esta gran aventura en la que seguimos los pasos de Jesús.



Hasta ahora hemos visto, que como todo Rey, Jesús tenía un heraldo que era Juan el Bautista. Jesús había sido ungido por el Espíritu Santo al momento de su bautismo, había superado la prueba que lo calificaba digno de la realeza al vencer a Satanás en el desierto, Jesús tenía un grupo de seguidores a quienes estaba preparando para establecer su reino celestial en la tierra, y ahora veremos la primera señal que acredita a Jesús como Rey legítimo, es decir, su primer milagro al comienzo del ministerio, y de su identidad como persona.

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.” (Juan 2:1).

Debemos notar, que en esta boda, María la madre de Jesús, estaba allí, antes que Jesús, porque él se encontraba escogiendo a sus primeros discípulos. Ahora bien, si queremos comprender a profundidad la enseñanza detrás de este pasaje, necesitamos preguntarnos ¿cómo eran las bodas en tiempos de Jesús? Esto nos ayudará a viajar en el tiempo e introducirnos en el momento.

La boda era un acontecimiento gozoso, celebrado con música, banquete, vino, y bromas. Sabiendo que Jesús fue invitado con sus discípulos a este evento, no creerás que Jesús estaba en una esquina como un niño regañado, lo más probable es que Jesús estuviera gozoso, celebrando con la música, disfrutando del banquete y del vino, ¿Y por qué no? haciendo una que otras bromas. Este era Jesús, quien compartía y conectaba con la gente. Quizás te sea difícil concebir en tu mente a un Jesús tan personal, y cercano, pero, este era Jesús, y si hoy lo conoces, tu también puedes celebrar con Él.


En las bodas judías, antes del gran evento, la novia se bañaba, se vestía de ropas blancas, adornadas frecuentemente con preciosos bordados, se cubría de joyas, se ceñía la cintura con un cinturón nupcial y se velaba.

Por otro lado, el novio ataviado con sus mejores ropajes, y con una corona en su cabeza, salía de su casa con sus amigos, dirigiéndose al son de la música y canciones a la casa de los padres de la novia; el casado invitaba a todos a la casa, o a la casa de su padre, en medio de cánticos de música y danzas y lo acompañaban los jóvenes. Se servía un banquete y el esposo o los padres de la novia hacían los agasajos. La novia aparecía por primera vez al lado de su esposo y al caer la noche, los padres de la novia acompañaban a su hija hasta la cámara nupcial, y el esposo acudía acompañado de sus amigos o de los padres de su mujer. Estando solos en la cámara nupcial, allí tenían intimidad.

Pero la boda no terminaba allí; la fiesta se reanudaba al día siguiente y los festejos duraban una o dos semanas. En una boda, todos tenían que celebrar, así que pueden imaginarse a Jesús con sus discípulos sacando un tiempo para celebrar al comienzo de su Ministerio, celebrando, compartiendo, comiendo, danzando y bromeando. ¿Te habías imaginado a Jesús de esta manera? Así de genuino y cercano puede ser Jesús para ti hoy si le conoces personalmente.


Ahora bien, puede que en este momento estés en shock porque esto no cuadra con la forma en la que tradicionalmente concebimos a Jesús en nuestra mente y te estés preguntando ¿Qué tiene de espiritual este momento? Bueno, debes seguir leyendo para descubrirlo.

Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. (Juan 2:3-4).

¿Qué significan estas palabras de Jesús? Recordemos, que las bodas duraban una o dos semanas, y al parecer después de varios días, el vino se les acabó, y María, la madre de Jesús, quien estaba en la boda antes que Jesús y quien tal vez era una de las que estaba sirviendo fue y le dijo: “No tienen vino”, a lo que Jesús responde: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.  Si te es difícil comprender esta respuesta de Jesús te la explico en un lenguaje sencillo: lo que Jesús estaba diciendo era: “Madre, ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? Aún no ha llegado el momento en que yo muestre quien soy”.

Recuerden, que parte de la misión de Jesús era establecer el Reino de los cielos en la tierra, pero, este reino debía ser establecido, según los estatutos, principios y valores del Reino de los cielos y eso requería tiempo. Jesús no podía demostrar completamente quién era él con muchos milagros, porque entonces la gente no iba a conocerlo como persona, de forma relacional y genuina, sino, que lo buscarían solo por interés para que solucionara sus problemas, y es por esta razón, que al comienzo de su Ministerio, Jesús no hizo muchos milagros, ya que él estaba más interesado en que sus discípulos lo conocieran como persona, como el Jesús que se relaciona, que conecta y comparte con la gente, el que ama, que es genuino, que celebra, que se goza, que canta, que danza, que come y bebe, que vieran a Dios hecho hombre.

“Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros”. (Juan 2:5-6).


Al parecer, después de una conversación entre Jesús y su madre, Jesús decidió revelarle que iba a realizar su primer milagro en ese momento, por lo cual ella le dijo a los que servían: “Haced todo lo que os dijere”.

Ahora bien, ¿Qué eran estas tinajas de piedra para agua, para el rito de la purificación de los judíos?

Los judíos eran muy cuidadosos en cuanto a su purificación, estaba escrito en la ley, que las personas quedaban impuras después de haber tenido relaciones sexuales por causa de sus fluidos, y para poder purificarse debían lavar sus cuerpos, sus vestidos, y todo lo que tocasen. Debían hacerlo con abundante agua para purificarse de “su inmundicia”.  Una vez la persona hiciera este rito, quedaba impura solo hasta la noche de ese día. En esto consistía el rito de la purificación de los judíos; en lavarse con agua para limpiarse de “su inmundicia”.


El pasaje relata, que había seis tinajas de piedra para el agua, Pero estaban vacías, porque el agua ya había sido utilizada en la boda para la purificación. Suponiendo que se usó una tinaja por día para la purificación, después de seis días, las tinajas debían estar vacías, y tal como dijo el maestresala al referirse que habían dejado el mejor vino para el final, podemos suponer que el milagro se hizo entre el sexto o el séptimo día. 

Jesús les dijo: “Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora”.

Ahora bien, Jesús pudo haber hecho cualquier otro milagro para que sus discípulos entendieran que él era el hijo de Dios, pero, ¿Por qué este milagro y no otro? ¿Qué enseñanza hay detrás de este milagro?


Debemos notar que inicialmente la función de las tinajas solo era servir de recipiente para el agua que se usaría para la purificación, Jesús, pudo haber utilizado otro recipientes pero, decide utilizar las tinajas de agua con un propósito  y manda a llenar de agua las tinajas, y convierte el agua en vino. De esta manera, Jesús cambia la función de las tinajas que eran recipiente de agua que solo  servía para limpiar la superficie del cuerpo, y transforma la función de las tinajas y la naturaleza del agua en vino, un líquido que no se usa en el exterior del cuerpo, sino que entra al interior de las personas, trayendo alegría y gozo al corazón de los hombres, esto constituye una enseñanza profunda acerca de Jesús, que veremos a continuación:


Las personas en la boda representan al mundo que necesita ser purificado, y que a la misma vez, necesitan ser llenadas con el vino espiritual que trae gozo a sus vidas. El agua representa a Jesús que nos purifica de nuestros pecados, y a la misma vez, también el Mejor Vino representa a Jesús,  quien ha sido  reservado para nosotros, quien como vino viene a morar en el interior de nuestros corazones, dándole sentido a nuestras vidas y trayéndonos gozo, alegría y felicidad. 

Esto significa, que para ser limpio, debo purificarme en el Nombre de Jesús cada día pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados, y si queremos a Jesús en nuestras vidas, debemos tomarle como el vino, para que viva en nuestros corazones y tengamos una vida abundante en Él. Ahora debemos pensar en todo aquello que nos hace impuros e inmundos, y lavarnos de nuestra maldad, pidiendo a Dios por fe que nos purifique con la sangre de Jesús derramada en la cruz para perdón de nuestros pecados y more Jesús en nuestros corazones, pidiendo también que nos dé fe para creer y confiar que nuestros pecados han sido borrados. Lo siguiente es pedirle que por su perdón y su Espíritu Santo en nuestras vidas traiga gozo, olvidando y dejando atrás el pecado que nos acusaba y no nos dejaba vivir en paz con Dios. Ha venido ya,  la hora en la que Jesús será glorificado”.


Este principio de señales hizo Jesús
en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. (Juan 2:5-6).

Esto nos enseña acerca de Jesús:

·         Que Jesús es el Hijo de Dios.

·         Que Jesús es Dios hecho hombre.

·         Que Jesús puede ser nuestro amigo.

·         Que Jesús tiene el poder de hacer milagros.

·         Que Jesús es el agua que nos purifica y el vino que nos da gozo.

Para reflexionar y meditar:

·         ¿Eres amigo de Jesús? Si es así; ¿Cómo es tu amistad con Jesús? ¿Con que frecuencia hablas con Dios? Cuando hablas con Dios, ¿Eres genuino y espontáneo?

·         ¿Aprovechas los momentos casuales, como fiestas bodas, cumpleaños, “parking con amigos”, pijamadas, salidas al cine o al centro comercial, los viajes turísticos, como una oportunidad para reflejar a Jesús en tu vida?

·         ¿Entiendes que el discipulado no se limita a una clase, en un salón cerrado, en una iglesia? ¿Entiendes que el discipulado es un estilo de vida, donde compartes a Jesús de forma natural en cada momento y cada ocasión?

·         ¿Entiendes que tu discípulo necesita ver a Jesús, en tus relaciones académicas, laborales, familiares, y sociales y que para eso necesita compartir estos momentos donde tú puedas ser ejemplo y modelo?

·         ¿Entiendes que Jesús puede purificarte y limpiarte de toda maldad si le pides perdón? ¿Entiendes que Jesús es el que te puede dar el gozo que tu alma necesita?

 


domingo, 3 de mayo de 2020

El Cordero de Dios


Pasaje: Juan 1:29-34.
Título: El Cordero de Dios.

¿Comprendes la profundidad de lo que Jesús ha hecho por ti? ¿Entiendes el significado de que Jesús es el cordero de Dios? En este estudio, tendrás una visión más amplia acerca de lo que hizo Jesús por ti, y lo descubriremos a través del testimonio de Juan el bautista.

Juan el Bautista había estado dando testimonio en Betábara, al otro lado del Jordán, donde estaba bautizando. Jesús ya había sido bautizado hace unos 40 días, y  en ese momento, probablemente, Jesús se encontraba siendo tentado en el desierto por Satanás.

Un día después del testimonio de Juan en Betábara,  Juan, vio a Jesús quien venía a él, y dijo:

He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.  Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua”. (Juan 1:29b-31).

Ahora bien, ¿Qué significa que Jesús es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo? para comprender  lo que esto significa, debemos abordar esta pregunta desde la segunda parte, y entender ¿Como se quita el pecado del mundo? para ello, veamos primero definiremos que es el pecado y cual es la condición en la que pone el pecado a las personas del mundo:

¿Que es el pecado?
El pecado es una actitud de rechazo o indiferencia hacia la voluntad de Dios, que se expresa a través de lo malo que hacemos o de lo bueno que dejamos de hacer. Todos los seres humanos nacen, con esta actitud de rechazo hacia Dios, esta en nuestra naturaleza, ¿Por que? porque el pecado entro al mundo a través del primer hombre, el cual se llamo Adán, y desde entonces, todos sus descendientes heredan esta actitud de rechazo hacia Dios. Es esta actitud de rechazo hacia Dios, lo que nos inclina a cometer "pecados" y ¿Que son los pecados? es todo aquello que hacemos o dejamos de hacer contrarios a la voluntad de Dios. 
(Stg. 4:7 | 1 Jn. 3:4).

¿Por que el pecado es un problema? 

  • El pecado es un problema porque nos separa de Dios. (Ro. 3:23).
  • El pecado es un problema porque una vez separado de Dios nos impide acércanos a El. (Is. 1:14 y 59:2).
  • El pecado es  un problema porque nos crea conflictos con nosotros mismos. (Ro. 7:15,18-19).
  • El pecado es un problema porque nos crea conflictos con otras personas. (Stg. 4:1).

Por si fuera poco todos estos problemas que tenemos los seres humanos por causa del pecado, te sorprenderá la condición en la que se encuentran todas las personas por causa del pecado.

¿En que condición me pone el pecado?

  • El pecado nos pone en tiniebla u oscuridad. (Jn. 8:12).
  • El pecado nos pone en esclavitud.  (Jn. 8:31-34).
  • El pecado nos pone bajo condenación. (Jn. 3:18).


Así, que si todos los seres humanos, nacemos con el problema de pecado, con esta mala actitud, y por si fuera poco esta mala actitud nos lleva a vivir en oscuridad, llenos de miedo e inseguridad, nos hace esclavo del mismo pecado, llevándonos a un circulo vicioso de un mal que nos degenera, y esclavos de satanás, por cuanto al pecar le obedecemos a el, perdiendo así, nuestra libertad, y por ultimo nos pone en condenación, donde la sentencia por el pecado es la muerte. (Ro. 6:23). 

Donde, la muerte no es solo la separación entre nuestra alma de nuestro cuerpo, que es la muerte física sino, también sufrimos la muerte espiritual que es la separación entre nosotros y Dios, sin poder acercarnos a Él.Entonces, ¿Como se pueden solucionar las cosas?¿Como ser libre de la condenación? ¿Como se puede quitar el pecado de nosotros?

 "Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Heb. 9:22) Esto, significa que si el pecado nos condena a la muerte, si queremos ser libre de la condenación, la única forma es que alguien tiene que morir y derramar su sangre en nuestro lugar.

 Es por ello que antiguamente, estaba establecido que se sacrificara un cordero, para que el animal recibiera la condenación de la muerte en lugar del pecador, estos animales eran inocentes y sin culpa, precisamente, para cubrir la culpa del pecador. Tampoco, podían tener defectos físicos y de ninguna clase. Ahora bien, esto era solo una solución temporal, debido a que como las personas pecaban muchas veces, debían realizarse muchos sacrificios. La idea, era que el pecador fuera consciente, de que la consecuencia del pecado es la muerte. Y que un ser inocente estaba recibiendo la condenación. 

Sin embargo, las personas olvidaban el significado del sacrificio y reincidían en sus pecados, cada vez que pecaban, un cordero debía morir por sus pecados, y al final, no estaba ocurriendo ningún cambio en el corazón y la mente de las personas.

Jesús reunía todas las condiciones para ser el sacrificio perfecto, y definitivo, para quitar el pecado del mundo.   Jesús es una Persona, que vino como un Cordero, a tomar nuestro lugar, y se sacrificó como un cordero para que nuestros pecados fuesen perdonados, nuestro corazón fuese limpiado,  no solo tomo nuestro lugar sino, que también intercambio su posición de Hijo de Dios, Santo, puro, perfecto  y sin mancha alguna, para que nosotros fuésemos como el Hijo de Dios, y el cargó con todos nuestros pecados.
A través de su muerte en la cruz, Jesús nos salvó, tomando el lugar que nos correspondía a nosotros en la Cruz, pagando el por nosotros todas nuestras deudas que eran condenación.

Había una gran diferencia entre el sacrificio tradicional de un cordero, y el sacrificio de Jesús. Y era que más allá de que el Sacrificio de Jesús era perfecto. Es que Jesús mismo, valía mucho más que el mundo entero, todas las cosas por el fueron hechas y sin él no nada de lo que ha sido fue hecho. El mismo mundo por él fue hecho, y la obra jamás es más importante  que su hacedor. Por esta razón, el sacrificio de Jesús es invaluable, es eterno, no hay pecado que no pueda ser perdonado. Porque Jesús mismo vale más que todo lo que existe. Por esto ya no es necesario más sacrificio.

Gracias al sacrificio de Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ahora podemos estar cerca de Dios, disfrutar de una relación con Dios, de su amor,  ser perdonados y limpiados de toda maldad, ser libres para amar, a Dios, a los demás y a nosotros mismos. Estar seguros, sin miedo, en luz, libres del pecado, y del dominio de satanás, y con una conciencia limpia, con una oportunidad de una vida nueva en Cristo.


“También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Juan 1:32-34)

¡Wao! Que maravillo, Juan testifico que Jesús era el Hijo de Dios, que Dios mismo le dijo que Jesús es que bautiza con el Espíritu Santo, y que la señal, que Dios le había dado para confirmar la identidad de Jesús, era que el Espíritu Santo iba a descender sobre él, y que permanecería sobre él, y Juan, dio testimonio, porque vio al Espíritu Santo que descendía del cielo como Paloma, y permaneció sobre él, después que Juan le bautizo en el desierto.

Esto nos enseña acerca de Jesús:
  • Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
  • Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo.
  • Jesús es el Hijo de Dios.

Para reflexionar y meditar:
  •    ¿Has reconocido a Jesús como el Hijo de Dios el salvador del mundo? ¿Has depositado en el tu confianza? ¿Le has entregado tu vida a él?
  •     ¿Entiendes que Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo? Si quieres que tu pecado sea quitado ¿Entiendes que es necesario que le entregues tu vida?
  •    ¿Estas compartiendo con otras personas lo que Dios a hecho en tu vida? ¿Le estas explicando a tus amigos que Jesús es el Hijo de Dios, que quita el pecado a quienes lo reciben?