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sábado, 16 de enero de 2021

Jesús y Nicodemo

 

Pasaje: Juan 3:1-15.
Título: Jesús y Nicodemo.

¿Cómo nacer de nuevo? ¿Puede realmente una persona nacer de nuevo? ¿Cómo es esto posible? Si quieres saberlo, te invito a que sigas leyendo este estudio:

https://vidadejesucristodevocional.blogspot.com/2021/01/jesus-y-nicodemo.html


Después que Jesús purificó la corrupción que se practicaba dentro del templo, y demostró con sus hechos y señales que tenia autoridad moral y espiritual para hacer lo que hizo, entonces, muchos judíos creyeron en Él; pero no como el hijo de Dios, o el salvador del mundo, o alguien en quien podían depositar la confianza de su vida, sino, como un profeta por quien sentían admiración y un aparente respeto.

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. (Juan 3:1-2).

¿Cómo nacer de nuevo?


A partir de estos versículos, se desprenden dos preguntas: ¿por qué Nicodemo vino a Jesús de noche? y ¿a qué se refería cuando dijo que sabía que Jesús había venido de Dios como maestro? para responder la primera pregunta necesitamos entender quién era Nicodemo.

Nicodemo, era un líder religioso, que formaba parte del partido de los fariseos. Este, era un grupo político-religioso en tiempos de Jesús, los cuales llegaron a ser maestros de la ley. Nicodemo, no era un líder religioso común. Él tenía un cargo de eminencia, era un principal entre los judíos, es decir, formaba parte de lo que se conoce como el Sanedrín, que era una especie de asamblea legislativa, y a la vez, un órgano con la autoridad para juzgar y administrar justicia entre lo judíos, además, representaban una fuerza policial para arrestar personas.

¿Por qué vino a Jesús de noche? Porque aunque habían personas que se sentían admiradas por lo que había hecho Jesús  en el templo, entre ellos también estaban los líderes religiosos que habían permitido la corrupción en el templo, estos eran copartidarios de Nicodemo, y obviamente, a ellos no les gusto para nada que Jesús denunciara su corrupción. Por lo que visitar a Jesús, podría considerarse para ellos una traición; ésta pudo ser una de las razones por la que Nicodemo vino a Jesús de noche, por temor y para no ser visto por los demás fariseos.

Lo que esta parte de la historia nos enseña acerca de Nicodemo, es que su necesidad de Dios fue más grande que sus miedos y temores, pues, asumió un gran riesgo al visitar a Jesús de noche.

Lo segundo que nos llama la atención de Nicodemo, son sus palabras: “sabemos que has venido de Dios como maestro”. Nicodemo, quien era un maestro y conocedor de las Escrituras, sabía que Jesús era alguien especial, él sabía que Jesús era un profeta, un maestro enviado por Dios con un llamado especial para enseñar a su pueblo. Pero Nicodemo, no sabía realmente quién era Jesús, él no sabía que Jesús era el Hijo de Dios el Salvador del mundo y por lo tanto, al no saber esto, no podía confiar su vida a Jesús.

Esto es muy interesante, porque así como Nicodemo, hoy en día, hay muchas personas sinceras que conocen las Escrituras, pero que no conocen al Creador ni tienen una relación con Él.

Hay muchas personas, que ven a Jesús como un hombre extraordinario, al que se le debe dar una especie de méritos por sus obras, alguien que se debe recordar en días festivos, rendirle honor como se le da a cualquier héroe, mártir, o pensador, tal vez con una vida llena de prácticas religiosas, como oraciones, lecturas, y buenas obras. Y a la misma vez, con una vida totalmente fuera del Reino de Dios.

Esto es muy importante entenderlo, porque así lo hizo Jesús. Además de que Jesús conocía lo que había en el corazón del hombre, Jesús puso una especial atención en las palabras de Nicodemo, y al igual como lo declaramos en este estudio, por las palabras de Nicodemo, Jesús pudo discernir que Nicodemo no sabía realmente quién era Él y que por lo tanto no podía ver el reino de Dios, que estaba frente a sus ojos. Esto le da sentido a la respuesta de Jesús:



“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 1:3).

En un lenguaje más sencillo, Jesús le estaba asegurando a Nicodemo, que no podría ver el reino de Dios, si no nacía de nuevo. Y a la misma vez, le estaba revelando a Nicodemo su propia condición “No has nacido de nuevo” “Necesitas nacer de nuevo para ver el reino de Dios” “No estás viendo el reino de Dios”.

Nicodemo, entendió claramente que Jesús lo estaba confrontando con su realidad. Estas palabras hoy en día, son también para nosotros, pero para Nicodemo, estas palabras iban directo a su mente y su corazón. Él sabía que no podía ver el reino de Dios, y no sabía cómo verlo, ni mucho menos entendía qué significaba esto de nacer de nuevo. Es por esto, que en su respuesta, hace referencia a sí mismo como viejo al internalizar las palabras de Jesús en él.

Es mi deseo, que así como Nicodemo, no pienses que estas palabras son para alguien más, son para ti que estás leyendo este estudio.

Ahora continuemos y veamos la respuesta de Nicodemo.

“Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” (Juan 1:4).

Nicodemo pensaba, que Jesús se refería a un nuevo nacimiento físico, y no entendía cómo podría ser esto posible; pero Jesús se estaba refiriendo a un nuevo nacimiento espiritual. Veamos la respuesta de Jesús:

¿Cómo nacer de nuevo?


“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles  de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a donde va; Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 1:5-8).

Después de escuchar la respuesta de Jesús, Nicodemo entendió claramente que Jesús no se refería a un nuevo nacimiento carnal, sino a uno espiritual, pero aún quedaba una gran interrogante  que aún estaba sin resolver en su corazón ¿Cómo se nace de nuevo espiritualmente? Lo vemos en la respuesta de Nicodemo:

“Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?” (Juan 3:9).

Y otra vez, Jesús lo confrontó  amorosamente con su propia realidad, haciéndole ver que su intelectualismo religioso no era suficiente para comprender como funciona el reino de los cielos, así como hoy en día, no es suficiente un conocimiento histórico o intelectual, para poder entender las cosas espirituales. Veamos la respuesta de Jesús:

Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tu maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos eso hablamos, y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? (Juan 3:10-12).

Jesús no solo estaba revelando la condición espiritual de Nicodemo, sino que también estaba revelando la condición de todo Israel en ese momento que ignoraba totalmente quién era realmente Jesús. En pocas palabras, Jesús le estaba diciendo a Nicodemo, si tú que eres el maestro de Israel, y no entiendes algo tan sencillo como esto, ¿Qué será de aquellos que tienen menos conocimiento de las Escrituras que tú?

Esa es la misma condición en la que se encuentran muchas personas hoy en día, si esto pasa con muchos de lo que asisten  a la iglesia, que conocen de las Escrituras, pero no conocen a Dios ¿Qué será de aquellos que no asisten? Es importante entender, que la iglesia no te salva, pero es la que te presenta el mensaje de salvación, en todo caso es necesario el mensaje, pero se necesita algo más que saber el mensaje, es necesario creerlo para ser salvo.

Jesús le estaba revelando una de las verdades más sencillas del reino de los cielos. Pero no podían creer las palabras de Jesús; y si no podían creer cuando Jesús les hablaba de cosas terrenales ¿Cómo podrían  creer las cosas más  profundas  que eran celestiales? Y para demostrarlo, entonces Jesús comenzó a revelar una de las primeras verdades más profunda en cuanto a su identidad al comienzo de su ministerio. Aquí es cuando Jesús se identifica a sí mismo por primera vez como el Hijo del Hombre. Pongamos mucha atención a las palabras de Jesús, porque descubrirás algo muy profundo acerca de Él que posiblemente no sabías:

“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.” (Juan 3:13).

Jesús está expresando que él es el Hijo del Hombre, y está revelando algo que nadie en la historia conocía hasta ese momento; que Jesús el Hijo del Hombre, es el único que ha estado en el cielo y que ha venido del cielo, y por tanto es el único que puede revelar las verdades profundas del cielo.

Pero hay algo más detrás de estas palabras, realmente Jesús está revelando que Él es el Hijo del Hombre que estaba el cielo, que descendió del cielo, y que a la vez está en el cielo. ¿Cómo puede Jesús haber descendido del cielo y a la misma vez estar en el cielo? Nosotros comprendemos que esto es posible, porque Jesús es Dios, que descendió del cielo, y que al mismo tiempo está en el cielo.

Pero, aun así nos queda una interrogante ¿Qué significa que Jesús es el Hijo del hombre que descendió del cielo y que está en el cielo? Realmente, Jesús está haciendo una referencia a una profecía acerca de sí mismo en el libro de Daniel.

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.” (Daniel 7:13).

 

Daniel estaba viendo una visión del futuro, si lees el contexto del pasaje, te darás cuenta que es una visión celestial. Antes de este texto, Daniel ve millares de millares y millones de millones de ángeles en el cielo de diferentes jerarquías que sirven a Dios. Ciertamente, lo que Daniel veía era tan sublime, tan extraordinario, tan indescriptible, que hubo un momento que se turbaron su cuerpo y su espíritu, pero lo que más le llamo la atención a Daniel de todo esto fue el Anciano de días, y el hijo de hombre.

¿Quién es el Anciano de Días? Es Dios. Y ¿Quién es el hijo de hombre? ¿Por qué le llama tanto la atención a Daniel? ¿Qué hace un ser con apariencia terrenal en el cielo? Jesús es este Hijo del Hombre, que vio Daniel en el cielo y que ahora había descendido del cielo.

Jesús no solo revela su identidad, sino, que también revela la forma en que iba a morir en el futuro y lo demuestra haciendo referencia a otra profecía acerca de sí mismo a través de una analogía donde explica que así como la serpiente fue levantada en un madero, para que los que la vieran fueran salvos, así mismo, Jesús tendría que morir colgado en un madero, para que los que pongan su confianza en Jesús puedan ser salvos.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantando, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:14-15).

Hemos llegado al final del pasaje a estudiar, y aún no hemos revelado el misterio ¿Cómo es que se nace de nuevo? La razón por la que lo hemos dejado para el final es porque precisamente Jesús se encarga de dar la respuesta al final de este pasaje. Vamos por parte:

 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles  de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 1:5-8).

¿Qué significa nacer del agua y del Espíritu? El agua es símbolo de purificación. Esto significa, que no se puede entrar al reino de los cielos a menos que la persona haya sido purificada, pero ¿Cómo es purificada? Por el Espíritu Santo que entra y mora en él, en el momento que la persona se convierte a Dios, al creer en su corazón en Jesús  y confesarlo como Señor y Salvador de su vida.

¿En que debe creer? En el mensaje del Evangelio, que Jesús es Hijo de Dios, quien murió en la cruz por los pecados del mundo, para que todo aquel que en él crea tenga vida eterna.

¿Cómo nacer de nuevo?


Sabemos, cómo se nace de nuevo espiritualmente, y sabemos que al esto ocurrir, nace una nueva naturaleza espiritual, cuando recibe el Espíritu de Dios en su vida. No sabemos con certeza y detalle todos los procesos espirituales que ocurren en el interior del hombre, ni cómo es que Dios lo hace, pero, lo que sí sabemos es que el nuevo nacimiento es real, así como el viento; no podemos saber con certeza dónde y cómo nace, porque no lo vemos, pero sabemos que es real porque lo podemos escuchar y sentir, así mismo, es el nacimiento espiritual, un misterio que la mente humana no es capaz de entender cómo Dios lo hace, pero, lo que sí podemos estar seguros es que es real, por los resultados que produce el nuevo nacimiento en una persona, que es una vida transformada.

Esto nos enseña acerca de Jesús:

·         Que Jesús es el Hijo del Hombre.

·         Que Jesús es el Rey de los cielos.

·         Que Jesús es el Salvador.

Para reflexionar y meditar:

·         ¿He creído y entregado mi vida a Dios confesando a Jesús como el Señor y salvador de mi vida?

·         Si Jesús es el Rey de los cielos y mora en mí ¿Estoy viendo en mi vida el reino de los cielos?

·         ¿Estoy poniendo cada día mi mirada en Jesús? ¿Estoy confiándole a Dios mi vida diariamente con las decisiones que tomo?

 

domingo, 3 de mayo de 2020

El Cordero de Dios


Pasaje: Juan 1:29-34.
Título: El Cordero de Dios.

¿Comprendes la profundidad de lo que Jesús ha hecho por ti? ¿Entiendes el significado de que Jesús es el cordero de Dios? En este estudio, tendrás una visión más amplia acerca de lo que hizo Jesús por ti, y lo descubriremos a través del testimonio de Juan el bautista.

Juan el Bautista había estado dando testimonio en Betábara, al otro lado del Jordán, donde estaba bautizando. Jesús ya había sido bautizado hace unos 40 días, y  en ese momento, probablemente, Jesús se encontraba siendo tentado en el desierto por Satanás.

Un día después del testimonio de Juan en Betábara,  Juan, vio a Jesús quien venía a él, y dijo:

“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.  Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua”. (Juan 1:29b-31).

Ahora bien, ¿Qué significa que Jesús es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo? para comprender  lo que esto significa, debemos abordar esta pregunta desde la segunda parte, y entender ¿Como se quita el pecado del mundo? para ello, veamos primero definiremos que es el pecado y cual es la condición en la que pone el pecado a las personas del mundo:

¿Que es el pecado?
El pecado es una actitud de rechazo o indiferencia hacia la voluntad de Dios, que se expresa a través de lo malo que hacemos o de lo bueno que dejamos de hacer. Todos los seres humanos nacen, con esta actitud de rechazo hacia Dios, esta en nuestra naturaleza, ¿Por que? porque el pecado entro al mundo a través del primer hombre, el cual se llamo Adán, y desde entonces, todos sus descendientes heredan esta actitud de rechazo hacia Dios. Es esta actitud de rechazo hacia Dios, lo que nos inclina a cometer "pecados" y ¿Que son los pecados? es todo aquello que hacemos o dejamos de hacer contrarios a la voluntad de Dios. 
(Stg. 4:7 | 1 Jn. 3:4).

¿Por que el pecado es un problema? 

  • El pecado es un problema porque nos separa de Dios. (Ro. 3:23).
  • El pecado es un problema porque una vez separado de Dios nos impide acércanos a El. (Is. 1:14 y 59:2).
  • El pecado es  un problema porque nos crea conflictos con nosotros mismos. (Ro. 7:15,18-19).
  • El pecado es un problema porque nos crea conflictos con otras personas. (Stg. 4:1).

Por si fuera poco todos estos problemas que tenemos los seres humanos por causa del pecado, te sorprenderá la condición en la que se encuentran todas las personas por causa del pecado.

¿En que condición me pone el pecado?

  • El pecado nos pone en tiniebla u oscuridad. (Jn. 8:12).
  • El pecado nos pone en esclavitud.  (Jn. 8:31-34).
  • El pecado nos pone bajo condenación. (Jn. 3:18).


Así, que si todos los seres humanos, nacemos con el problema de pecado, con esta mala actitud, y por si fuera poco esta mala actitud nos lleva a vivir en oscuridad, llenos de miedo e inseguridad, nos hace esclavo del mismo pecado, llevándonos a un circulo vicioso de un mal que nos degenera, y esclavos de satanás, por cuanto al pecar le obedecemos a el, perdiendo así, nuestra libertad, y por ultimo nos pone en condenación, donde la sentencia por el pecado es la muerte. (Ro. 6:23). 

Donde, la muerte no es solo la separación entre nuestra alma de nuestro cuerpo, que es la muerte física sino, también sufrimos la muerte espiritual que es la separación entre nosotros y Dios, sin poder acercarnos a Él.Entonces, ¿Como se pueden solucionar las cosas?¿Como ser libre de la condenación? ¿Como se puede quitar el pecado de nosotros?

 "Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Heb. 9:22) Esto, significa que si el pecado nos condena a la muerte, si queremos ser libre de la condenación, la única forma es que alguien tiene que morir y derramar su sangre en nuestro lugar.

 Es por ello que antiguamente, estaba establecido que se sacrificara un cordero, para que el animal recibiera la condenación de la muerte en lugar del pecador, estos animales eran inocentes y sin culpa, precisamente, para cubrir la culpa del pecador. Tampoco, podían tener defectos físicos y de ninguna clase. Ahora bien, esto era solo una solución temporal, debido a que como las personas pecaban muchas veces, debían realizarse muchos sacrificios. La idea, era que el pecador fuera consciente, de que la consecuencia del pecado es la muerte. Y que un ser inocente estaba recibiendo la condenación. 

Sin embargo, las personas olvidaban el significado del sacrificio y reincidían en sus pecados, cada vez que pecaban, un cordero debía morir por sus pecados, y al final, no estaba ocurriendo ningún cambio en el corazón y la mente de las personas.

Jesús reunía todas las condiciones para ser el sacrificio perfecto, y definitivo, para quitar el pecado del mundo.   Jesús es una Persona, que vino como un Cordero, a tomar nuestro lugar, y se sacrificó como un cordero para que nuestros pecados fuesen perdonados, nuestro corazón fuese limpiado,  no solo tomo nuestro lugar sino, que también intercambio su posición de Hijo de Dios, Santo, puro, perfecto  y sin mancha alguna, para que nosotros fuésemos como el Hijo de Dios, y el cargó con todos nuestros pecados.
A través de su muerte en la cruz, Jesús nos salvó, tomando el lugar que nos correspondía a nosotros en la Cruz, pagando el por nosotros todas nuestras deudas que eran condenación.

Había una gran diferencia entre el sacrificio tradicional de un cordero, y el sacrificio de Jesús. Y era que más allá de que el Sacrificio de Jesús era perfecto. Es que Jesús mismo, valía mucho más que el mundo entero, todas las cosas por el fueron hechas y sin él no nada de lo que ha sido fue hecho. El mismo mundo por él fue hecho, y la obra jamás es más importante  que su hacedor. Por esta razón, el sacrificio de Jesús es invaluable, es eterno, no hay pecado que no pueda ser perdonado. Porque Jesús mismo vale más que todo lo que existe. Por esto ya no es necesario más sacrificio.

Gracias al sacrificio de Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ahora podemos estar cerca de Dios, disfrutar de una relación con Dios, de su amor,  ser perdonados y limpiados de toda maldad, ser libres para amar, a Dios, a los demás y a nosotros mismos. Estar seguros, sin miedo, en luz, libres del pecado, y del dominio de satanás, y con una conciencia limpia, con una oportunidad de una vida nueva en Cristo.


“También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Juan 1:32-34)

¡Wao! Que maravillo, Juan testifico que Jesús era el Hijo de Dios, que Dios mismo le dijo que Jesús es que bautiza con el Espíritu Santo, y que la señal, que Dios le había dado para confirmar la identidad de Jesús, era que el Espíritu Santo iba a descender sobre él, y que permanecería sobre él, y Juan, dio testimonio, porque vio al Espíritu Santo que descendía del cielo como Paloma, y permaneció sobre él, después que Juan le bautizo en el desierto.

Esto nos enseña acerca de Jesús:
  • Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
  • Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo.
  • Jesús es el Hijo de Dios.

Para reflexionar y meditar:
  •    ¿Has reconocido a Jesús como el Hijo de Dios el salvador del mundo? ¿Has depositado en el tu confianza? ¿Le has entregado tu vida a él?
  •     ¿Entiendes que Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo? Si quieres que tu pecado sea quitado ¿Entiendes que es necesario que le entregues tu vida?
  •    ¿Estas compartiendo con otras personas lo que Dios a hecho en tu vida? ¿Le estas explicando a tus amigos que Jesús es el Hijo de Dios, que quita el pecado a quienes lo reciben?

domingo, 12 de abril de 2020

El Bautismo de Jesús.




Pasaje: Mateo 3:13-17 | Marcos 1:9-11 | Lucas 3:21-22.
Título: El Bautismo de Jesús.

Mientras, Juan el Bautista, estaba predicando en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Jesús estaba preparándose, en Nazaret de Galilea.



Muchas personas, de Jerusalén, de toda Judea, y de toda la provincia alrededor del Jordán, venían para ser bautizados por Juan el Bautista en el Rio Jordán, y confesando sus pecados. Lucas, nos relata, que todo el pueblo se bautizaba.

Entre los que vinieron para ser bautizados, también vino, Jesús para ser bautizado por Juan. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿Y tú vienes a mí?
¿Por qué Juan se oponía a Bautizar a Jesús?

Recordemos, que Juan bautizaba en el desierto y predicaba el  bautismo de  arrepentimiento, para perdón de pecados. Ahora bien, Jesús era el hijo de Dios, era perfecto, sin machas y sin pecado, Jesús no tenía ningún pecado que confesar, ni tampoco había algo de lo que tuviese que arrepentirse.  Entonces, ¿Por qué Jesús vino para ser bautizado?

Esto, se debe a que el Bautismo de Jesús tuvo un significado especial, diferente al bautismo de arrepentimiento, para perdón de pecados. Entonces, ¿Qué significado especial había en el bautismo de Jesús?

Jesús, mismo es quien da la respuesta cuando le dijo a Juan: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. ¿Qué significan estas palabras de Jesús: “Así conviene que cumplamos toda Justicia”?

Para entender estas palabras de Jesús necesitamos relacionar la respuesta del Padre, con esta frase de Jesús. Entendiendo que:

Cumplir todo justicia, implicaba que Jesús fuera bautizado por Juan el bautista. Y al ser Jesús bautizado por Juan, como resultado de este acto, hubo una voz del cielo que decía: este es mi Hijo amado, en quien tengo.
Debemos entender, ¿Qué es lo que genera complacencia en el corazón de Dios el Padre? Veamos el siguiente pasaje:

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” (1 Samuel 15:22).

Lo que genera complacencia en Jehová, es que se le preste atención y se obedezca a su palabra. Esto, es lo que  Jesús hizo al  bautizarse, cumpliendo toda justicia, prestando atención  y obedeciendo al Padre.

Por, lo que para Jesús el bautismo constituida un acto de obediencia a Dios. Ahora bien, ¿Por qué era la voluntad del Padre que el Hijo fuese bautizado? ¿Qué representaba este acto de obediencia?

En hebreos 2:17 se nos cuenta que Jesús debía ser en todo semejante a la humanidad, y aunque Jesús nunca peco, en su humanidad, él se identificó totalmente con las consecuencias del pecado que incluían el dolor y el sufrimiento de la humanidad caída. El Bautismo de Juan, venia como una consecuencia para perdón de los pecados humanidad pecadora que confesaban sus pecados, Jesús no peco, pero al bautizarse, se estaba identificando con las consecuencias del pecado.

Esto se reafirma, cuando leemos 2 corintios 5:21, donde se expresa, que aunque  Jesús no peco, sufrió, las consecuencias del pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Jesús. Ahora, relacionemos esta última frase, con las palabras de Jesús antes de ser bautizados: “es necesario que cumplamos toda justicia” y “Para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Para, Jesús cumplir la justicia implicaba que el debía sufrir las consecuencias del pecado por nosotros, para que así, nosotros, pudiéramos ser justificados delante de Dios.

Además, de complacerse en la obediencia, En Miqueas 7:17, LBLA, se nos dice, que Dios se complace en la misericordia, y al identificarse Jesús con la raza humana, en su dolor y sufrimiento, también estaba generando complacencia en el corazón del padre por su misericordia.

Sabemos que la paga o la consecuencia del pecado es la muerte, según Romanos 6:23, cuando Jesús, sin haber pecado, se identificó, en su bautismo con la humanidad pecadora, sabía que era el comienzo del camino que lo llevaría inevitablemente a su muerte en la cruz.

En marcos 10:38, Jesús utilizo el símbolo del bautismo, para representar su muerte en la cruz. Por lo que teniendo todo este panorama podemos decir que:

Para Jesús cumplir toda justicia, representaba un acto de obediencia publica  delante del Padre, donde el bautismo, era el primer paso del comienzo de su ministerio, en el que se comprometía, a identificarse con el dolor y el sufrimiento de la raza humana, hasta el punto de morir en la cruz, en lugar de la raza humana, para que los que crean en el puedan ser salvos, y justificados por la fe en Jesús.

También, durante, el bautismo de Jesús, las tres personas de la trinidad, intervinieron, para confirmar la divinidad de Jesús, cuando Jesús fue bautizado, luego que subió del agua, los cielos fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venia sobre él. De esta forma, el Espíritu Santo, confirmo la divinidad de Jesús.

Luego, hubo una voz de los cielos, del Padre celestial que decía: “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”. Confirmando de esta manera, la divinidad de Jesús y la complacencia que generaba el Hijo, en el corazón, del Padre, al obedecerle, cumpliendo toda justicia, recordemos, que Jesús enseño, que el amar a Dios consiste en obedecerle, por lo que con este acto de obediencia, Jesús estaba expresando su amor al Padre, y por eso, el Padre, confirma su relación con el Hijo, y expresa que es su Hijo amado en quien tiene complacencia.

Esto nos enseña acerca de Jesús:
·         Que Jesús es Justo.
·         Que Jesús nunca peco.
·         Que Jesús desde el inicio de su ministerio se comprometió, por medio del bautismo en obedecer a Dios, muriendo en la cruz por nosotros.
·         Que Jesús es el hijo Amado de Dios, en quien el Padre se complace.
·         Que Jesús fue obediente al Padre, hasta la muerte, y muerte de cruz.

Para reflexionar y meditar:
·         El primer paso, de Jesús antes de comenzar su ministerio, fue hacer un compromiso público a través del bautismo. Para, el creyente, el bautismo es la representación de un compromiso público, en la que uno se identifica con Cristo en su muerte y resurrección, donde uno da testimonio, publico de que ha  creído en Jesús y ha decidido morir a la vida vieja, para vivir una nueva vida en Cristo. ¿Has creído en Jesús como señor y Salvador? ¿no te has bautizado? Si tu respuesta a estas preguntas es si ¿Qué esperas para obedecer a Dios en el bautismo?

·         Si, obedecer a Dios, es lo que genera que Dios se complazca de mí, ¿Estoy complaciendo el corazón de Dios con mi obediencia?

·         Jesús hizo, un compromiso de obedecer al padre hasta la muerte. Muchos cristianos, han dado su vida en obediencia. ¿Cuánto estoy dispuesto a perder por obediencia a Dios?

·         ¿En qué áreas de mi vida no estoy siendo obediente a Dios? ¿Qué puedo empezar hacer hoy, para obedecer a Dios?

·         ¿Entiendes que es la gratitud hacia el amor de Dios, lo que debe motivar tu obediencia genuina?

·         Aunque Jesús nunca peco, mientras, nosotros, estemos en este cuerpo carnal, hasta el día de nuestra muerte, tendremos que luchar contra las tentaciones y el pecado. Nuestro, compromiso, es buscar continuamente a Dios, fortalecernos en su presencia, y seguir luchando. Habrán muchas victorias, pero, también, habrán derrotas. Cuando eso pase, recuerda, que la Guerra está ganada, ya Jesús, venció, levántate y vuélvete a Cristo y sigue luchando. Busca su presencia, confiesa tus pecados. Y esfuérzate  y se valiente en seguir obedeciendo a Dios.

·         Recuerda, que si fallas, tienes un Dios compasivo y misericordioso, que es poderoso para levantarte y para restaurarte.